Dirty Little Secret, The All-American Rejects
Se que voy a quererte sin preguntas, se que vas a quererme sin respuestas. *Mario Benedetti*
miércoles, 8 de abril de 2015
jueves, 2 de abril de 2015
Cayendo nuevamente en mi centro, retorno en espiral al círculo gris que me compone, el que soy.
Lo que hay dentro, detrás, lo desconocido que se intuye y me envuelve en lágrimas, en melancolía. Me deshago mientras caigo, me pierdo en el vacío en busca de algo que no sé, que dudo.
De regreso a los eternos instantes que se repiten y juegan con mis voces; seres de antaño, seres perdidos, encontrados. Giro, en picada, vuelvo y no acaba.

Me desplomo, se me ahoga el alma en un suspiro que no termina de salir. Lentamente, me recorre la angustia, me deshago.
¿Qué era lo que buscaba cuando me perdí?
Borrar recuerdos, que ahora coexisten y conviven sin mucha armonía.
En un instante se derrumba lo efímero, y me arrastra.
Yo que habito el vacío, yo que soy un abismo: he tocado fondo, aquí ya no queda nada (o nunca lo hubo).
domingo, 8 de marzo de 2015

Tu recuerdo viene con la luna, reflejo y sombra de esta noche no tan oscura.
Veintiocho soles vislumbraron mis ventanas sin que por ellas tú te asomes.
Luna, sólo una, esa que completa nos espía en sueños y trasnoches; la que me hace repetir tu nombre como eco en el vacío y recordarte, esperarte, desesperarme.
Tu recuerdo viene, tú dónde andas.
Le reclamo a la espía, la que ha presenciado el esplendor de nuestras sombras conjugadas, que regreses a mi tu alma y su envolvente, el trozo de ti que me ama, o lo finge como dios, como hada.
Tu recuerdo viene, me acompaña junto a la luna que se asoma, desespero, tú dónde andas.
miércoles, 4 de marzo de 2015

Pero puedes, me pregunto, ver su alma, lo que oculta su sonrisa, ¿podrías?
¿Lograrías, acaso, ver sus ojos al cerrarlos? Puedes, no lo has hecho, te pierdes en su forma, en el envolvente, en la magia del hechizo puro.
Podrías, si quisiese, si ella lo permitiera, si le mostrases el valor, la agonía, la entrega. Puedes, lo has hecho, ver su cuerpo desnudo, pero su alma... Abre los ojos, ¿puedes?
miércoles, 4 de febrero de 2015
Las palabras arden y de mis manos se escapan, cenizas vuelan en la brisa, en el ardor de mis labios. Fuego pidió el aire, y el viento fuego le dio.
Benditas las manos que estremecen el cuerpo, la flor. Flor de fuego que arde, magia, luz. Las palabras se me escapan en cenizas entre labios y manos de aire y fuego que se unen, colapsan.
sábado, 31 de enero de 2015
Las palabras se me acortan, ya no brotan deseosas de vida, de público que las alabe.
Confieso, extraño el agua: su ternura, su frialdad. Más, el fuego ya no arde, de pronto aminora su intensidad. De qué sirven las llamas, si no queman.
El viento sopla en mi, yo aislada, triste, colisionada. Para qué el fuego si no mata, si no consume; prefiero la sutileza letal del agua.
viernes, 14 de noviembre de 2014

Volvemos al remoto lenguaje con el que entre números y horas callamos lo que gritan nuestras almas, la tuya: orgullosa, terca, cobarde; la mía: agotada, hastiada, mansa y rebelde.
Volvemos una vez más a hablar con silencios y ausencias, pausas prolongadas, y nada es dicho y todo se malinterpreta.
De vuelta al vacío de la adivinanza eterna del misterio que para mí supones, que para ti soy.

Recuerdos como gotas que lentamente inundan aquellas ventanas que no se quieren abrir.
Recuerdos como polvo que no se marcha, que se niega a volar.
Recuerdos de hace un año que no concuerdan, que no se olvidan; como cenizas que aún queman, pero ya no arden.
Recuerdos de un ayer muerto, pero que se niega, no quiere partir.
Recuerdos como polvo que no se marcha, que se niega a volar.
Recuerdos de hace un año que no concuerdan, que no se olvidan; como cenizas que aún queman, pero ya no arden.
Recuerdos de un ayer muerto, pero que se niega, no quiere partir.
jueves, 6 de noviembre de 2014

Rocas enjauladas, los astros colapsan tras mi sombra. Me niego a ser árbol, pero ya a mis alas le brotan hojas. En mi se posan otras aves confundidas, atraídas por el verdor de mi plumaje.
Insisto, me niego, más ya es tarde, pronto tendré raíces y me veré enjaulada, aquí, fija, junto a las rocas, en constante sombra, viendo soles, lunas, estática.
miércoles, 29 de octubre de 2014
Quiero escribir, terminar con esta vida que no es mía, que como mis palabras, tampoco me pertenece, pero ¿a quién?
Soy del viento, de la espuma, soy un suspiro de ayer. Quiero y mis ganas se pierden en un pasado, en la duda de un tal vez, de un luego que jamás se hizo ahora, de un yo que no soy.
Quiero escribir, quisiera, pero a veces me canso de todo, y no.
sábado, 4 de octubre de 2014
Pero, te confieso, temo que mueras en mis brazos.
Que en lapso de un suspiro,
lentamente, tu mano suelte mi mano.
lentamente, tu mano suelte mi mano.
Que tus ojos se cierren para jamás abrir.
Que tu alma se me escape, que me dejes el recuerdo con rastros de dolor.
Por más que te alejo para no sufrir, sufro tu ausencia.
Por más que muero al verte partir, observo cada uno de tus pasos.
En lo lejano, lo perdido, lo añorado, ahí te espero, te sueño.
Adiós.
Los fines de semana y las noches son de mi tristeza los aliados. Dos días, siete noches que inundan mi alma y sus ventanas de manera prolongada. Cuarenta y ocho, cuarenta horas por semana, suma y suma, lágrima y lágrima. Mientras, el eco de una pregunta muda retumba en la oscuridad de estas eternas semanas: ¿hasta cuándo?
domingo, 21 de septiembre de 2014
Quién eres, espectro amorfo que de mis sueños te apoderas, te adueñas de mi celestial refugio onírico, despojándome de mis patrones, mi ritmo, retomando al fin un danzar tan propio de una hoja adherida al viento tibio de un verano color otoño, convirtiendo cada trazo en el dibujo de un demonio destrozado, condenado al olvido de la idealización de su amado ángel, habitante de lo celeste, de los cielos de éter púrpura que los separan más allá de toda tentación, sin amparo, sin justicia alguna.
Quién eres fantasma carmesí, tú que entre nubes te presentas con rayos de luna, estrellas en tus manos; tú, que vienes y te vas, dejando un débil rastro de luces tenues que pronto se apagan, regresa, quédate una vez más. Fantasma, espectro nocturno, quédate en mis sueños, en mis cielos de éter púrpura y luna carmesí.
jueves, 11 de septiembre de 2014
Pasan los días y se acercan las horas de un año atrás, aquellas en las que amé la vida, cuando me sentí volar. Horas que acabaron sin a penas disfrutar, deseando que jamás hubiesen terminado.
Es el verano que enfría mis ganas, que congela y desgasta mis intenciones de vivir. Sólo me queda rogarle al otoño, a su brisa ocre que se apiade de mi.

Recuerdos de octubre empañando este verano tan gris, no parecen míos, suspiros extraviados, ajenos, vistos desde otro plano al que no pertenezco.
No reconozco ni mi sombra, el espejo no muestra quien soy, sólo el cuerpo en el que habito. No olvido lo pasado, pero continua sintiéndose distante, robado, pausado, como de otra vida, otros ojos.
Este verano tan gris me recuerda las degradaciones anteriores, del más claro hasta el negro profundo, siendo igual, un patrón lejano que no es mío, pero ¿de quién?
sábado, 23 de agosto de 2014

¿A quién dedicaré mi último suspiro?
Cuando el día de pronto en oscuridad se torne, cuando el abismo en el que vivo no me regale el aire, cuando ya me canse de estar cansada de esperar: ¿a quién?
Cuál será el detonante final, la meta en la que inicié el fin de estos días que se pierden cada vez más.
¿Cuál será mi hora última, el número que dirá final en cada dígito?
¿Noche o día?
¿Domingo o jueves?
¿A quién, cuál, cómo, dónde?
Preguntas al viento del viento desde el viento.
Preguntó por preguntar, ya sé las respuestas.

Y si las luces se destruyen, ¿de qué sirve despertar?
Despertar en un mundo a oscuras, lleno de sombras.
Sin otro sueño que permanecer en el sueño de luces, eternamente alumbrada, fuera de las tinieblas y los fantasmas que en ella habitan, y las sombras.
Sombras que olvidan, y no olvido, que me persiguen al morir las luces, en este mundo de fantasmas y tinieblas, ya no quiero despertar.

Entonces es cuando ves, cuando te adentras, cuando la verdad te atrapa, ves que todo era ilusión, que mi rostro sonriente no es más que una máscara adherida a mis lágrimas, que poco a poco, bajo la profundidad de un suspiro se ve diluida por la sal. Creíste que sería pura alegría, decepción, sorpresa adolorida.
Caíste de alto en el profundo abismo del engaño, tras la sombra de un mar muerto, de un aire retenido en jaula de acero y cobre, lástima que no tuvieses las agallas de permanecer, de nadar en mis aguas, de sobrevolar mis cielos de éter púrpura, de cuidar de mi en estas noches oscuras.
Cuánto amor para retornar, para agradecer sutiles promesas de viento que no te detuvieron y te fuiste, te vas al jamás sin regreso.
sábado, 9 de agosto de 2014
En estos días difíciles, en estas noches amargas en las que me miento, en los que me hago creer que ya todo está bien.En estas horas eternas, en este tiempo que pasa y se siente, en estos momentos de tanto creer, poco saber, de tanto y tan poco esperar.
Esta época de llanto, de sombras y mentiras, de días sin vida, de noches vacías.
Este invierno tan oscuro, esta primavera tan sombría; las luces desaparecen, la oscuridad nos habita.
Este es el día, la noche, la hora, el tiempo, la época en la que miro atrás; olvido y no puedo, intento seguir y tropiezo.
El momento en el que un rostro, una caricia, una mano, un recuerdo me limita, me rompe, me despelleja viva. Un alguien que no se distingue, un lugar que se ha ido, un instante muerto, un alma, la mía, que ha partido.

Mis instintos me provocan a probar,
a experimentar lo vacío e
irreal de algo del momento.
De un beso sin futuro,
de una caricia sin aprecio.
Degustar lo carnal de
una noche sin el día,
de una mirada sin ternura,
pura pasión.
Instantes de lujuria,
de amor fingido.
Mis instintos y su curiosidad.
¿Qué tan mal podría resultar?
Me atrae el riesgo,
el no saber lo que se espera,
el margen de posibles errores y aciertos.
Me agrada lo desconocido
y el experimento que conlleva su prueba.
La expectativa, y el conocer, la intriga.

Esta es la hora en que te recuerdo.
Es este el momento en que me deshago.
Extrañar tu presencia cuando respiro,
quererte a mi lado (inhalo, exhalo).
Es que aún no sé cómo se olvida,
y sigo sin creer que hayas olvidado.
Es este el instante en el que te pienso.
Este es el punto en que mi memoria se ha trabado.
Ya vendrán nuevas páginas.
Ya vendrán nuevos lienzos.
No puedo evitar mirar más allá de este hoy tan vacío.
Cada inicio tiene un final.
Cada final viene proseguido de un inicio.
¡Qué inútil es la vida!
Busca confundirme y no.
No logra esconder sus secretos.
Todo es lo mismo.
Patrones, círculos.
Tras estas líneas, vendrán otras.

Justo cuando intento considerarlo, cuando hago vanas promesas de resignación forzada, justo en ese instante, un destello de luz es emanado por sus ojos.
Y es en ese preciso momento que se viene abajo todo intento vano, toda promesa forzada, olvido cada palabra, justo después de que haya pronunciado las suyas.
Mi resignación se ve resignada, y vuelvo al punto final, donde todo empezó cuando terminó.

Algo se quiebra, algo se pierde en la brisa de un otoño marchito.
En el frío paisaje solitario de un invierno tardío.
Es la primavera la que promete, la que con sus lluvias te devuelve a las áridas memorias del ayer.
Algo perdido insinúa regresar con las flores en la ventana.
Es este día, es el mañana, el que vislumbra nuevos soles de verano, las lunas carmesí que creíamos olvidadas.
Hoy, mañana, retornan.

Tus números, que espían,
me mintieron.
Prometiste un reencuentro
y no llegaste.
Sin palabras,
hablaste en silencio.
Te espero, y Benedetti
me repite lo idiota que soy.
Te espero, en silencio,
pues no hablas.
Tus números mintieron;
sin palabras, hablaste.
Y ahora en silencio,
recuerdo lo idiota que soy,
pues te espero,
con o sin números, sin palabras,
y no llegas,
tal y como Benedetti me lo advirtió.
me mintieron.
Prometiste un reencuentro
y no llegaste.
Sin palabras,
hablaste en silencio.
Te espero, y Benedetti
me repite lo idiota que soy.
Te espero, en silencio,
pues no hablas.
Tus números mintieron;
sin palabras, hablaste.
Y ahora en silencio,
recuerdo lo idiota que soy,
pues te espero,
con o sin números, sin palabras,
y no llegas,
tal y como Benedetti me lo advirtió.

¿Cuánto tiempo permanece en tu rostro aquella sonrisa que finges para la foto?
¿Cuánto tiempo transcurre desde tu última lágrima hasta este preciso instante?
¿Cuántas veces deseaste escapar, olvidar, morir en el día de hoy?
¿A cuántas lágrimas equivale una sonrisa?
¿Cuánto se tarda en olvidar?
El tiempo es un recuerdo que nos persigue sin tener a dónde escapar.
martes, 1 de julio de 2014

Todo se deshace mucho antes de ser reconstruido.
Antes de terminar, ya había sido previsto este reinicio.
Uno que no ocurrirá, pero siempre estará presente.
Entre ruinas de un final no acabado, reviviremos eternamente la muerte de este amor.
Este que se acabo sin terminar, y que empieza sin lograr reiniciar.
Dos que se miran.
Se miran dos, uno frente al otro.
Dos se miran de frente y nada dicen.
Nada dicen esos dos.
El silencio de frente, y se miran.
Los dos se miran en silencio.
Frente al silencio, uno.
Frente al silencio, dos.
Nada se dicen dos en silencio, uno
frente al otro y se miran.
Se miran dos en silencio, nada dicen.
Nada en silencio dicen los dos que se miran.
Cambian de amor como de zapatos.
Como si no fuéramos seres de recuerdo e historia.
Como si nada importase.
Como si nada valiese.
Los cambian a todas horas, a cada instante.
¿Cómo lo hacen, cómo lo logran?
Los clavos son mitos, me dan asco.
El olvido me resulta falso.
¿Cómo? ¿Cómo lo cambian?
Como si fuese un par de zapatos.
Como si no fuéramos seres de recuerdo e historia.
Como si nada importase.
Como si nada valiese.
Los cambian a todas horas, a cada instante.
¿Cómo lo hacen, cómo lo logran?
Los clavos son mitos, me dan asco.
El olvido me resulta falso.
¿Cómo? ¿Cómo lo cambian?
Como si fuese un par de zapatos.

Soy creadora de una realidad que no existe, que es absurda.
Ilógica.
Tan irreal que no fluye, que se estanca.
Repetitiva.
Siempre las mismas palabras, los
mismos escenarios.
Monótona.
Digo tus frases, y las mías.
Son míos los diálogos, son tuyas las
respuestas, pero son mías.
Utópica.
Tan irreal que no fluye, que se estanca.
Repetitiva.
Siempre las mismas palabras, los
mismos escenarios.
Monótona.
Digo tus frases, y las mías.
Son míos los diálogos, son tuyas las
respuestas, pero son mías.
Utópica.
YA NADA EXISTE, PORQUE FUE DESTRUIDA ANTES DE CREARSE.
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