jueves, 11 de octubre de 2012

Si te ves caer, y las promesas del ayer ya no te sostienen. 
Grita, escucharé. Hasta un susurro bastaría. 
Aún durante el ruido más ensordecedor tendré presente tu voz.
Incluso en los momentos de silencio eterno, buscaré tus leves suspiros.
Callaré para no convertirme en un grito más.
Hablaré para sostener tus lágrimas. Dibujar sonrisas.
Desvaneceré mis prejuicios y dudas para fortalecer tu fe.
Inventaré fuerzas y valentía para prestártelas. 
Te regalo mis silencios, adueñate de ellos.
Toma las luces que te hagan falta. 
Promete no perderte, pues nos perderíamos. 
Y si lo haces, susurra, encontraremos la salida.




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