Stolen Dance, Milky Chance
Se que voy a quererte sin preguntas, se que vas a quererme sin respuestas. *Mario Benedetti*
lunes, 1 de junio de 2015
![Pilar Zeta | on Tumblr - Falling in love with the Dark side of the universe [found at showslow & Amanda Jane Jones]](https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/736x/98/bc/11/98bc11b1d6c63a3c74d3ced2b6f7bc67.jpg)
No me creas santa, pulcra.
Cada uno de mis errores
terminarán derrumbando
el absurdo pedestal.
No apuestes a mi, a ciegas.
Abre los ojos, entérate,
mi inocencia está a medias,
mi pureza a penas
la logro recordar.
No me creas perfecta,
mira, carne y huesos me componen,
Cada uno de mis errores
han de derrumbar el pedestal.
jueves, 7 de mayo de 2015
Nube temporal te tornas, fuego que hace poco ardías. Se apagó la llama, cenizas te vuelves. Quién sabe si regresas, si el aire que no te contuvo en el fondo te cautivó.
No te espero, pero te reservo un lugar en el viento.
No te miento, fuiste (eres) más de lo que supuse y pretendí. Mientras, serás nube y cenizas, un intenso recuerdo, conexión astral, magia atemporal.
jueves, 23 de abril de 2015
Estoy sola, rodeada de sombras y voces que no distingo. Asustada, miro a mi alrededor, no reconozco nada. Parece ser un bosque, a cada paso oscurece más. Hace frío y mis pies están descalzos. De pronto, un toque me detiene, un alma atormentada me mira a los ojos, inspecciona mi cara. Me asusto y aturdida me alejo hacia la nada. Escucho el sonido del agua. Me orillo a un lago cristalino que brilla con la luna que, de repente, se empieza a asomar. Me colmo de paz, me hipnotiza la luna, el agua. Sentada en una roca permanezco más tiempo del que siento recordar. De pronto, unos pasos me despiertan de mi sueño lunático, miro hacia atrás. Al principio, no lo reconozco, pero al acercarse lo veo con claridad. Me ve la cara de espanto, de asombro; toma mi rostro en sus manos: tibias y tiernas, y al encontrar sus ojos con los míos, dice con una suave voz: "No te preocupes más, estoy contigo".
jueves, 16 de abril de 2015
De quién son dueñas mis palabras
esta noche oscura
en la que la tormenta
de gotas ligeras
humedece la ventana
las ventanas de mi alma.
A quién evoco
a quién de su alma me apodero
bajo el resplandor de una luna
que no se deja ver.
Eres tú
puede que
puede que
ser maligno de dulces ayeres
de ti me adueñe
que tu aura esta noche
evoque y robe.
Más no
hoy no te deseo
hoy
en medio del recuerdo que eres
y que no
te olvido.
Otro
del preludio de mis sueños
hoy
esta noche
bajo esta lluvia tersa
que nos empapa
se hará amo.
Otro sin rostro
sin nombre
sin ayer
sin otoño.
Otro
siempre y cuando
amor
no seas tú.
Me retracto, te pertenezco, tuya soy, te soy.
Eres línea, recta, inclinada, de todos los grosores; te he hecho forma, que se cuela tras paredes, que no conoce la noche.
Eres mío, te comparto.
Me eres y lo desconoces, en aquellas palabras fuiste alma y te adopté.
Eres la línea en mi mano, aquel que los astros prometen, del que las predicciones tanto hablan.
Te creo línea, eres de mi forma; te he techo mío, te pertenezco y te soy, línea de mi mano, a quien los astros llaman amor.
jueves, 2 de abril de 2015
Cayendo nuevamente en mi centro, retorno en espiral al círculo gris que me compone, el que soy.
Lo que hay dentro, detrás, lo desconocido que se intuye y me envuelve en lágrimas, en melancolía. Me deshago mientras caigo, me pierdo en el vacío en busca de algo que no sé, que dudo.
De regreso a los eternos instantes que se repiten y juegan con mis voces; seres de antaño, seres perdidos, encontrados. Giro, en picada, vuelvo y no acaba.

Me desplomo, se me ahoga el alma en un suspiro que no termina de salir. Lentamente, me recorre la angustia, me deshago.
¿Qué era lo que buscaba cuando me perdí?
Borrar recuerdos, que ahora coexisten y conviven sin mucha armonía.
En un instante se derrumba lo efímero, y me arrastra.
Yo que habito el vacío, yo que soy un abismo: he tocado fondo, aquí ya no queda nada (o nunca lo hubo).
domingo, 8 de marzo de 2015

Tu recuerdo viene con la luna, reflejo y sombra de esta noche no tan oscura.
Veintiocho soles vislumbraron mis ventanas sin que por ellas tú te asomes.
Luna, sólo una, esa que completa nos espía en sueños y trasnoches; la que me hace repetir tu nombre como eco en el vacío y recordarte, esperarte, desesperarme.
Tu recuerdo viene, tú dónde andas.
Le reclamo a la espía, la que ha presenciado el esplendor de nuestras sombras conjugadas, que regreses a mi tu alma y su envolvente, el trozo de ti que me ama, o lo finge como dios, como hada.
Tu recuerdo viene, me acompaña junto a la luna que se asoma, desespero, tú dónde andas.
miércoles, 4 de marzo de 2015

Pero puedes, me pregunto, ver su alma, lo que oculta su sonrisa, ¿podrías?
¿Lograrías, acaso, ver sus ojos al cerrarlos? Puedes, no lo has hecho, te pierdes en su forma, en el envolvente, en la magia del hechizo puro.
Podrías, si quisiese, si ella lo permitiera, si le mostrases el valor, la agonía, la entrega. Puedes, lo has hecho, ver su cuerpo desnudo, pero su alma... Abre los ojos, ¿puedes?
miércoles, 4 de febrero de 2015
Las palabras arden y de mis manos se escapan, cenizas vuelan en la brisa, en el ardor de mis labios. Fuego pidió el aire, y el viento fuego le dio.
Benditas las manos que estremecen el cuerpo, la flor. Flor de fuego que arde, magia, luz. Las palabras se me escapan en cenizas entre labios y manos de aire y fuego que se unen, colapsan.
sábado, 31 de enero de 2015

Las palabras se me acortan, ya no brotan deseosas de vida, de público que las alabe.
Confieso, extraño el agua: su ternura, su frialdad. Más, el fuego ya no arde, de pronto aminora su intensidad. De qué sirven las llamas, si no queman.
El viento sopla en mi, yo aislada, triste, colisionada. Para qué el fuego si no mata, si no consume; prefiero la sutileza letal del agua.
viernes, 14 de noviembre de 2014

Volvemos al remoto lenguaje con el que entre números y horas callamos lo que gritan nuestras almas, la tuya: orgullosa, terca, cobarde; la mía: agotada, hastiada, mansa y rebelde.
Volvemos una vez más a hablar con silencios y ausencias, pausas prolongadas, y nada es dicho y todo se malinterpreta.
De vuelta al vacío de la adivinanza eterna del misterio que para mí supones, que para ti soy.

Recuerdos como gotas que lentamente inundan aquellas ventanas que no se quieren abrir.
Recuerdos como polvo que no se marcha, que se niega a volar.
Recuerdos de hace un año que no concuerdan, que no se olvidan; como cenizas que aún queman, pero ya no arden.
Recuerdos de un ayer muerto, pero que se niega, no quiere partir.
Recuerdos como polvo que no se marcha, que se niega a volar.
Recuerdos de hace un año que no concuerdan, que no se olvidan; como cenizas que aún queman, pero ya no arden.
Recuerdos de un ayer muerto, pero que se niega, no quiere partir.
jueves, 6 de noviembre de 2014

Rocas enjauladas, los astros colapsan tras mi sombra. Me niego a ser árbol, pero ya a mis alas le brotan hojas. En mi se posan otras aves confundidas, atraídas por el verdor de mi plumaje.
Insisto, me niego, más ya es tarde, pronto tendré raíces y me veré enjaulada, aquí, fija, junto a las rocas, en constante sombra, viendo soles, lunas, estática.
miércoles, 29 de octubre de 2014
Quiero escribir, terminar con esta vida que no es mía, que como mis palabras, tampoco me pertenece, pero ¿a quién?
Soy del viento, de la espuma, soy un suspiro de ayer. Quiero y mis ganas se pierden en un pasado, en la duda de un tal vez, de un luego que jamás se hizo ahora, de un yo que no soy.
Quiero escribir, quisiera, pero a veces me canso de todo, y no.
sábado, 4 de octubre de 2014
Pero, te confieso, temo que mueras en mis brazos.
Que en lapso de un suspiro,
lentamente, tu mano suelte mi mano.
lentamente, tu mano suelte mi mano.
Que tus ojos se cierren para jamás abrir.
Que tu alma se me escape, que me dejes el recuerdo con rastros de dolor.
Por más que te alejo para no sufrir, sufro tu ausencia.
Por más que muero al verte partir, observo cada uno de tus pasos.
En lo lejano, lo perdido, lo añorado, ahí te espero, te sueño.
Adiós.
Los fines de semana y las noches son de mi tristeza los aliados. Dos días, siete noches que inundan mi alma y sus ventanas de manera prolongada. Cuarenta y ocho, cuarenta horas por semana, suma y suma, lágrima y lágrima. Mientras, el eco de una pregunta muda retumba en la oscuridad de estas eternas semanas: ¿hasta cuándo?
domingo, 21 de septiembre de 2014
Quién eres, espectro amorfo que de mis sueños te apoderas, te adueñas de mi celestial refugio onírico, despojándome de mis patrones, mi ritmo, retomando al fin un danzar tan propio de una hoja adherida al viento tibio de un verano color otoño, convirtiendo cada trazo en el dibujo de un demonio destrozado, condenado al olvido de la idealización de su amado ángel, habitante de lo celeste, de los cielos de éter púrpura que los separan más allá de toda tentación, sin amparo, sin justicia alguna.
Quién eres fantasma carmesí, tú que entre nubes te presentas con rayos de luna, estrellas en tus manos; tú, que vienes y te vas, dejando un débil rastro de luces tenues que pronto se apagan, regresa, quédate una vez más. Fantasma, espectro nocturno, quédate en mis sueños, en mis cielos de éter púrpura y luna carmesí.
jueves, 11 de septiembre de 2014
Pasan los días y se acercan las horas de un año atrás, aquellas en las que amé la vida, cuando me sentí volar. Horas que acabaron sin a penas disfrutar, deseando que jamás hubiesen terminado.
Es el verano que enfría mis ganas, que congela y desgasta mis intenciones de vivir. Sólo me queda rogarle al otoño, a su brisa ocre que se apiade de mi.

Recuerdos de octubre empañando este verano tan gris, no parecen míos, suspiros extraviados, ajenos, vistos desde otro plano al que no pertenezco.
No reconozco ni mi sombra, el espejo no muestra quien soy, sólo el cuerpo en el que habito. No olvido lo pasado, pero continua sintiéndose distante, robado, pausado, como de otra vida, otros ojos.
Este verano tan gris me recuerda las degradaciones anteriores, del más claro hasta el negro profundo, siendo igual, un patrón lejano que no es mío, pero ¿de quién?
sábado, 23 de agosto de 2014

¿A quién dedicaré mi último suspiro?
Cuando el día de pronto en oscuridad se torne, cuando el abismo en el que vivo no me regale el aire, cuando ya me canse de estar cansada de esperar: ¿a quién?
Cuál será el detonante final, la meta en la que inicié el fin de estos días que se pierden cada vez más.
¿Cuál será mi hora última, el número que dirá final en cada dígito?
¿Noche o día?
¿Domingo o jueves?
¿A quién, cuál, cómo, dónde?
Preguntas al viento del viento desde el viento.
Preguntó por preguntar, ya sé las respuestas.

Y si las luces se destruyen, ¿de qué sirve despertar?
Despertar en un mundo a oscuras, lleno de sombras.
Sin otro sueño que permanecer en el sueño de luces, eternamente alumbrada, fuera de las tinieblas y los fantasmas que en ella habitan, y las sombras.
Sombras que olvidan, y no olvido, que me persiguen al morir las luces, en este mundo de fantasmas y tinieblas, ya no quiero despertar.

Entonces es cuando ves, cuando te adentras, cuando la verdad te atrapa, ves que todo era ilusión, que mi rostro sonriente no es más que una máscara adherida a mis lágrimas, que poco a poco, bajo la profundidad de un suspiro se ve diluida por la sal. Creíste que sería pura alegría, decepción, sorpresa adolorida.
Caíste de alto en el profundo abismo del engaño, tras la sombra de un mar muerto, de un aire retenido en jaula de acero y cobre, lástima que no tuvieses las agallas de permanecer, de nadar en mis aguas, de sobrevolar mis cielos de éter púrpura, de cuidar de mi en estas noches oscuras.
Cuánto amor para retornar, para agradecer sutiles promesas de viento que no te detuvieron y te fuiste, te vas al jamás sin regreso.
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